TarotReaderEl tarot es una baraja de naipes que a menudo es usada como supuesto medio de adivinación de hechos presentes, pasados o futuros, por lo que constituiría un tipo de cartomancia.

El tarot está compuesto de 78 cartas, divididas en Arcanos Mayores (22) y Menores (56). Arcano proviene del latín arcanum, que significa misterio o secreto.

Está última es la única que no está numerada (aunque erróneamente sea nombrada como número 22 o el cero).

Los Arcanos Menores son 56 cartas dividas equitativamente en cuatro palos: espadas, copas, bastos y oros, como en la baraja española, pero con una ligera variación: cartas numeradas del As (1) al diez, más los personajes de la corte: Sota, Reina, Rey y Caballero. Etteilla hace un descubrimiento al respecto del número 78 el cual considera como la suma teosófica de los doce primeros números.(1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12)

El diseño de los naipes es variado, aunque existen diseños clásicos como el del Tarot de Marsella (final do siglo XVII) que ha servido como guía en la elaboración de las figuras y su simbología. Una baraja muy popular es el Rider-Waite-Smith Tarot, (o Rider-Waite o simplemente Rider) ideado en 1910 por Arthur Edward Waite y realizado por su discípula Pamela Colman Smith, impresa por la Rider Company.

Otra baraja común es el Book of Thoth Tarot ideado entre el 1938 y el 1942 por el mago inglés Aleister Crowley y realizado por su discípula Frieda Harris; esta baraja fué junta en 1944, en blanco y negro, con El Libro de Thoth que explica la simbología y uso; pero fue editado con sus colores originales solamente en 1977, en Nueva York, por US Games Systems y Samuel Weiser.
Tarotistas

HISTORIA DE TAROT

Orígenes del Tarot

No se conoce con certeza la procedencia del Tarot su origen histórico está rodeado de misterio. Algunos datan su origen en la época egipcia; otros afirman que viene de Oriente, y otros determinan que fue en la Edad Media.

En el antiguo Egipto el origen de estos naipes podría provenir de una derivación del famoso “libro de Thoth” o libro sagrado cuyo origen se cree fue realizado en hojas de oro y dictado por Thoth “Dios Egipcio” que era el encargado de prever el futuro y la medida del tiempo.

Se le adjudica además la invención de los números y de la escritura en grabados. Al parecer tenía todo el respeto de los gobernantes y la adoración del pueblo, que le consideraban el Dios que manejaba la vida y el destino de todos.

Parece ser que en la época de los Tolomeos a Hermes se le llegó a considerar la encarnación del Dios Thoth, y que también se le tuvo como un gran rey en Egipto.

Los arcanos Mayores se cree que fueron obra suya, plasmados en la tabla esmeralda, que era una piedra preciosa en la que se grabó la tabla mágica, y que fue más tarde encontrada en la tumba de Hermes.

A esta tabla se la puede equiparar con las tablas que se establecieron en la ley que Moisés. Muchos de los símbolos que aparecen en el “libro de Thoth” se cree que proceden de enseñanzas de antiguas civilizaciones que poblaron la Tierra hace casi ochenta siglos, y que dejaron esa huella con esos grabados, muchos de ellos muy actualizados hoy en día.

Mientras otros lo datan al menos del siglo XIV, no teniendo fundamento llevar sus raíces más atrás en la historia.

La técnica “adivinatoria” se basa en la selección de cartas de una baraja especialmente dedicada a este arte. Una vez realizada la selección, un supuesto experto interpreta el sentido de la cartas en relación con el futuro del consultante.

Las primeras referencias al Tarot aparecen en el Siglo XV en Italia. La baraja mas antigua es el Tarot de Filippo Maria Visconti (1412-1447), hoy dia en la Yale University Library, Estados Unidos de América.

El historiador italiano Giordano Berti supone que fue el propio duque de Milán, Filippo Maria Visconti, el inventor del Tarot.

En estudios realizados por ocultistas de los Siglos XVIII y XIX, como Antoine Court de Gebelin, Eliphas Levi y el Doctor Gérard Encausse (Papus) se intenta demostrar la conexión existente entre el tarot y la cábala, así como con el simbolismo egipcio.

Según plantean los investigadores actuales Daniel Rodes y Encarna Sánchez, el origen del Tarot habría que buscarlo entre los cátaros medievales y la cultura occitana cuya filosofía encaja perfectamente en la idea básica del juego de Tarot.

Así, la presencia de una Papisa, la importancia de los personajes femeninos y claras referencias a un cristianismo distinto de la ortodoxia romana harían pensar en un uso original del Tarot como una transmisión de un conocimiento filosófico, si bien con el paso del tiempo pasarían a ser usadas como un sistema adivinatorio.

Pero la Papisa fue, en realidad, un símbolo de la Fe cristiana, como demuestran numerosa obras de arte de la Edad Media.

Otros autores afirman que los gitanos en su deambular por los países europeos promovieron el Tarot como un sistema adivinatorio. Pero los gitanos arribaron en Europa cuando el Tarot era ya conocido.

Por otra parte el juego de Tarot se juega en Italia desde el Siglo XV, y en el siglo siguiente se propagó en muchas regiones de Europa: por primera la Francia, después Suiza, Bélgica, Alemania y Austria. La adivinación con el Tarot aparece con seguridad en Italia y Francia en el Siglo XVIII.

Teorías sobre el origen de Tarot

Las cartas del Tarot fueron asociadas con el tiempo por el misticismo y la magia. Elno fue extensamente adoptado por místicos, ocultistas y sociedades secretas hasta los siglos XVIII y XIX.

La tradición comenzó en 1781, cuando Antoine Court de Gébelin, un clérigo suizo y francmason, publicó “Le Monde Primitif”, un estudio especulativo sobre el simbolismo religioso antiguo y sus remanentes en el mundo moderno.

De Gébelin argumentaba que el simbolismo del Tarot de Marsella representaba los misterios de Isis y Thoth. Gébelin más tarde afirmó que el nombre “tarot” venía de las palabras egipcias “tar”, que significa “real” y “ro”, que significa “camino”, y que el Tarot por lo tanto representaba un “camino real” a la sabiduría.

Gébelin arguyó estos y similares puntos de vista en forma dogmática; no presentó evidencia factual para sostener sus argumentaciones. Además, Gébelin escribió antes de que Champollion hubiera descifrado los jeroglíficos egipcios. Los modernos egiptólogos no encontraron nada en el lenguaje egipcio que sustentara las fantasiosas etimologías de Gébelin, pero estos descubrimientos llegaron demasiado tarde.

Para el tiempo en que los auténticos textos egipcios estuvieron disponibles, la identificación de las cartas del Tarot con el egipcio “Libro de Thoth” ya se había establecido firmemente en la práctica ocultista.

Aunque las cartas del Tarot eran usadas para predecir la fortuna en Bolonia, Italia en el siglo XVIII, fueron originalmente publicitadas como un método de adivinación por “Aliette”, también llamado “Etteilla”, un ocultista francés que revirtió las letras de su nombre y trabajó como adivino poco antes de la revolución Francesa.

Etteilla diseñó el primer mazo de Tarot esotérico, añadiendo atribuciones astrológicas y motivos “egipcios” a varias cartas, alterando muchos de los diseños marselleses, y añadiendo significados adivinatorios en el texto de las cartas. Los mazos de Etteilla, aunque ahora eclipsados por los ilustrados de Smith y Waite y el maso “Thoth” de Aleister Crowley, aún se encuentra disponible.

Más tarde, Madmoiselle Marie-Anne Le Normand popularizó la adivinación y la profecía durante el reinado de Napoleón I. Esto se debió en parte a la influencia que tuvo sobre Joséphine de Beauharnais, la primera esposa de Napoleón. Sin embargo ésta no usaba el Tarot habitualmente.

El interés en el Tarot para la adivinación a cargo de otros ocultistas llegó después, durante el auge de los Herméticos, de la década de 1840, en la cual ( entre otros) estuvo involucrado Victor Hugo.

La idea de las cartas como clave mística fue desarrollada posteriormente por Eliphas Lévi y pasó al mundo de habla inglesa por la Orden Hermética del Amanecer Dorado. Lévi, y no Etteilla, es considerado por algunos el verdadero fundador de las escuelas más contemporáneas de Tarot; su “Dogme et Ritual de la Haute Magie” de 1854 introdujo una interpretación de las cartas que las relacionaba con la Cábala.

Mientras Lévi aceptó las afirmaciones de Court de Gébelin sobre un origen etipción de los símbolos de las cartas, rechazó las innovaciones de Eteilla y su mazo alterado y arregló en su lugar un sistema que relacionaba al tarot, especialmente al tarot de Marsella con la cábala y con los cuatro elementos de al alquimia. Por otro lado, algunos significados adivinatorios de Etteilla todavía son usados por algunos lectores de Tarot.

CONSEJOS PARA PRACTICAR EL TAROT

¿Quién puede practicar la Cartomancia?

Nada se hace de repente. Todo exige un ejercicio gradual hasta llegar al dominio pleno de un arte, una técnica, un oficio o una artesanía. Si las profesiones en general se concretasen de la noche a la mañana, el individuo no sería un especialista sino un pobre improvisado.

La cartomancia en general impone también un género especialísimo de iniciación. Si nos hallamos ante alguien incapaz de concentrar su pensamiento, renuente ante la perspectiva de un esfuerzo constante, carente de facultad memorizadora, es casi seguro que no nos equivocaríamos al afirmar que será muy mal tarotista.

La concentración mental es la base imprescindible en todas las disciplinas relacionadas con el esoterismo. También es condición sine qua non estar dotado de buena memoria, pues cada carta tiene un significado exacto. Su memorización es imprescindible y su interrelación no sólo deberá lograrse por inferencia sino también por analogía, lógica y deducción.

A esto debemos añadir la intuición como factor esencial, ya que esta facultad es la que salva múltiples dificultades y ayuda a responder con precisión en los casos más desconcertantes. Pero !recuerde! intuición no es fantasía. Torpe papel representaría quien, porque le falla la memoria o no puede concentrarse debidamente, fuera capaz solamente de dar respuestas banales o fantasiosas a un consultante preocupado por problemas materiales o espirituales.

No olvide que su concentración permitirá que se pongan en juego una serie de recursos naturales hasta ahora insospechados. Si sabe graduar su concentración, los resultados obtenidos serán maravillosos.

El Ambiente Adecuado para echar las cartas de Tarot

El ambiente donde desarrollará su actividad deberá adecuarse a las circunstancias. Una suave penumbra permitirá dar curso a una apropiada concentración. Quemar incienso impregnará el lugar de un clima místico y propicio para la adivinación. Si se desea, puede introducirse cierta música suave, conducente a un estado de quietud espiritual y mental.

Sólo corresponden a las ferias de diversiones los recintos ornamentados con lúgubres cortinas y los tarotistas revestidos de atuendos aparatosos e impresionantes.

Para ejercer la verdadera ciencia de Tarot es preciso hallarse vestido de una manera convencional, sin prendas llamativas, sin colores demasiado vivos. La conversación con el consultante, será siempre amable, exenta de expresiones difíciles. A media voz es el mejor modo de entenderse entre ambos.

No está fuera de lugar efectuar, antes de iniciar la sesión, ciertas preguntas al consultante. Estas pueden girar, adecuadamente, respecto de la edad, estado civil, ocupación y lugar de residencia. Esto responde a una razón fundamental: echar las cartas de Tarot no implica una adivinación cabal de vida, obra y milagros de una persona cualquiera sino la exposición de sus perspectivas vitales, de sus posibilidades, de sus ocasiones de triunfo y, ¿por qué no?, también de sus fracasos.

El tarotista será en todo momento discreto. Sus palabras deberán ser más bien estimulantes que deprimentes. En muchos casos, la carta o las cartas indicarán pormenores nefastos o, si se prefiere, negativos. No es preciso, en ningún instante, “cargar las tintas” sobre perspectivas ominosas. En tal caso nos limitaremos a ofrecer al consultante un conjunto de decisiones o actitudes para que se oriente y eluda o disminuya los malos efectos que pesan o pesarán sobre él en un determinado tiempo de su existencia.

Preparación de las Cartas de Tarot

No son demasiados los modelos de naipes para Tarot Egipcio, pero cuando vaya a adquirir un mazo déjese llevar por su intuición, elija aquél con el que se sienta más identificado.

· 1. Dispondrá de una caja de madera, de dimensiones adecuadas, para conservar en ella sus Arcanos.

· 2. Evite que los Arcanos pasen a manos extrañas. Nadie los manipulará, excepto usted mismo.

· 3. Efectúe diariamente ejercicios de memorización respecto de los mismos. Proceda a barajarlos y echarlos sobre la mesa interpretándolos en forma aislada.

· 4. Cuando esté seguro, proceda a interpretar la secuencia, es decir, no en forma aislada sino en conjunto.

· 5. Estas prácticas de iniciación deberán realizarse siempre a solas, con el mejor estado de ánimo posible, y con la mente despojada totalmente de ideas parásitas.

· 6. Guarde siempre sus naipes en la caja dispuesta para ello, envueltos en un trozo de seda amarilla.

· 7. Cuanto más los manipule, más se impregnarán de sus propias energías.

ARTÍCULOS RELACIONADOS:

- Barajas de Tarot

- Tarot y Astrología

- Significado de los gestos en el Tarot

- La importancia del mazo elegido para la lectura de cartas de tarot

- El Tarot: Historia y Arte