3572857 Tarotistas y mimos lograron congregar a un numeroso grupo de mirandeses en La Estación para disfrutar de la animación de calle en el último día de las fiestas patronales.

La incertidumbre sobre el futuro y la posibilidad de saber qué nos deparará la vida en algunos aspectos despertó la curiosidad de un buen número de mirandeses que no dudaron en sentarse frente a uno de los 5 profesionales de la adivinación que ayer ‘leyeron’ sus cartas en la calle La Estación.

FUENTE: elcorreodigital.com

Trataron de resolver dudas sobre los más variados aspectos pero, principalmente, sobre el amor; aunque en el caso de Cristina, una de las tarotistas, era lógico, es consultora sentimental.

«El amor es el tema estrella. Siempre en el tarot, aunque te pregunten por otros cosas como dinero o trabajo, el amor es lo que quieren saber. Es por lo que vienen».
Está convencida de que las cartas pueden ayudar en la vida de las personas, pero también tiene claro que la gente debe confiar en sí misma y saber lo que quiere. «El tarot es algo mágico y ayuda intuitivamente. Cada persona elige su destino, aunque algunos hechos importantes están ya marcados».
Pero también es consciente de que hay quien se sugestiona y acabe influenciado y tratando de generar las condiciones para que se dé lo que le han dicho.
Eso es algo que Nerea espera que no le pase. La de ayer fue su primera cita con la adivinación en la que cree «hasta cierto punto». Parte de lo que le dijo valora que se puede saber desde la simple observación. De lo que le dijeron que podía sucederle no se mostró muy convencida. «No es lo que a mí me gustaría, aunque no es malo».
Pero en definitiva, como explicó Víctor Samarkanda, encargado de la tarde de brujas, se trataba de una actividad más de calle muy participativa, que buscaba el acercamiento a «las ciencias ocultas y el esoterismo de una forma lúdica y poco profunda».
Nada que ver con los programas 905 de la tele. De hecho, apuntó, la astrología y la numerología son carreras universitarias en países como Estados Unidos e Italia».
Adivinadores y tarot compartieron protagonismo en la calle La Estación con un buen número de mimos que hicieron las delicias de los más pequeños. Los personajes eran de lo más variopintos. Desde un astronauta que bandera española en mano se dirige a clavarla sobre la luna, hasta un soldado imperial de la Guerra de las Galaxias. No faltó quien hizo de la zona peatonal el baño de su casa o la cocina. Uno, con sanitario emplazado junto a un árbol, no dudó en leer el periódico con los pantalones bajados, y otro, cual veraneante de playa, con un frigorífico. Pero algunos de los que más ‘fans’ congregaron fueron el ejecutivo arrastrado por el viento y la bruja estrellada contra un meteorito.