Un claro ejemplo de la mala interpretación de la astrología, son los 11 cuerpos celestiales de nuestra Sistema Solar (incluido el Carro) que a menudo se confunden con fuerzas externas que actúan sobre nosotros.
En realidad, los planetas representan arquetipos de fuerzas que hay dentro de nosotros, desde Mercurio, como nuestro comunicador/pensador hasta Neptuno, como nuestro soñador/místico, pasando por Luna, como nuestra naturaleza emocional.
Luego, solemos echarle la culpa de nuestra energía negativa a cualquier planeta que pensamos tiene influencia en nosotros, interpretando a las cargas energéticas de estos planeta como un fabricante de maleficios. Sin embargo, todo está dentro nuestro.
Los 22 arquetipos de los Arcanos Mayores, vienen a nosotros desde los de la olvidada prehistoria, como parte de una sabiduría que probablemente alguna vez fue parte de todo un conocimiento general, pero que luego se fue perdiendo, robando, y quemando desde las bibliotecas helénicas y de Alejandría.
El tarot reapareció en las épocas medievales, fue reforzado a fines del siglo XIX en las escuelas de misterio como la Aleister Crowley, y con su distribución masiva, a causa de la difusión de las cartas por parte de las modernas compañías de juegos de mesa, ha experimentado un resurgimiento importante.

