ALICANTE. El alcalde Alejandro Ponsoda era un hombre de profundas convicciones religiosas, pero también aficionado a otro tipo de creencias.
Durante los meses previos a su asesinato, el alcalde popular había recurrido a tres videntes, a los que confió los problemas que tenía con el equipo de gobierno.
La Guardia Civil ha interrogado también a estos tres adivinos, en un intento de obtener alguna pista sobre los problemas que aquejaban al regidor asesinado. La factura telefónica y una tarjeta de visita hallada entre sus papeles condujo a los agentes hasta el consultorio de un vidente llamado Mamadou Cisse en Madrid.
FUENTE: abc.es

Para que el mal salga de raíz hay que arrancar de un jalón el corazón, exprimirlo con fuerza en un recipiente mientras se canta “Paloma Negra”.