El fuego puede doblar hasta el metal más sólido. En el ser humano se manifiesta en los campos de la pasión y la sexualidad, representa los círculos energéticos o chakras de poder. Su lectura se inicia con un ritual en el que el intérprete practica oraciones, ayuno y meditación. Las velas, imantadas por el Sol, se disponen desde la madrugada en un sitio especial, y deben ser de colores claros, porque significan neutralidad.
Se prende una por una a las 4 de la tarde, cada una acompañada de una plegaria a la divinidad, de tal manera que se completen 48 velas para los 12 signos zodiacales, (4 por cada uno) enfocándose en las formas, los colores, los ritmos. Es un ritual místico en el que se toma nota de las señales corporales y los mensajes, una vez que se apaguen las velas.

