En las cartas de tarot, cuyo origen se remonta a los egipcios, quienes, a su vez, lo habrían tomado de sabios de culturas anteriores, se resume en imágenes la historia del mundo y del universo.
Sus distintas combinaciones muestran el juego ondulante de las fuerzas universales, pero, fíjense, yo creo que la carta número X, llamada ‘La fortuna‘ es la que resume al resto de las cartas. Para representar a La Fortuna se muestra una rueda con tres figuras, tres monitos, y el que está en la parte de arriba -los otros quedan a los laterales- tiene una corona y una espada en la mano.
Pienso que es suficiente descripción para que todos consideremos lo difícil que es mantenerse en equilibrio sobre una rueda giratoria, con las manos ocupadas y con una corona sobre la cabeza. Vamos, que está clarito que quienes un día están en lo alto de la fortuna o de la rueda de la Vida, mañana mismo pueden estar aplastados por esa misma rueda.
Dice un hermoso proverbio: «Procura que tus palabras sean dulces porque llegará un día en que te las tendrás que comer». Lo que ocurre es que, mientras se está en la cima, se olvida esa fragilidad de equilibrio y se piensa que ese estado es para siempre.

Al momento de seleccionar un tipo de baraja para la lectura de cartas, debemos inclinarnos por el que más nos inspire.
Un claro ejemplo de la mala interpretación de la astrología, son los 11 cuerpos celestiales de nuestra Sistema Solar (incluido el Carro) que a menudo se confunden con fuerzas externas que actúan sobre nosotros.
El futuro político de Francisco Camps, en el primer aniversario del caso Gürtel, ha sido debatido en los más altos órganos del PP, está pendiente de las decisiones de alguno de los jueces más conocidos de España y ahora también está a la expectativa del tarot de un edil del PP en el Ayuntamiento de Alcoi. O eso dicen las cartas.