Básicamente, podemos definir la magia como un conjunto de teorías místicas y prácticas rituales que sólo adquieren sentido a la luz de una cosmovisión que postula otro concepto distinto del mundo y del hombre.
No es, por lo tanto, raro que al hombre medio le resulten ridículos, cuando no disparates delirantes, los gestos rituales del mago, o su estrafalaria forma de vestir y de percibir el cosmos, por no mencionar sus creencias.
Nada de lo que éste cree o hace puede ser entendido si no se tiene en consideración la teoría de la realidad que está en el origen de esos gestos rituales, creencias y estilo de vida.
El primer postulado del pensamiento mágico es que todo fenómeno, físico o psíquico, es forzosamente el efecto de una causa, así como causa generadora de nuevos efectos. Ésta es una ley universal. Ninguna causa puede ser privada de su efecto. Esta ley permite comprender buena parte de las prácticas mágicas. Ver Articulo Completo

Matemáticos, arquitectos o filósofos parecen haber creído, desde la antigüedad, en la existencia de una relación geométrica privilegiada y excelsa, ulteriormente bautizada como sección áurea, divina proporción, razón dorada o número de oro.
Recurren a la adivinación para solucionar conflictos de índole laboral, sentimental y preocupaciones vinculadas con la cotidianidad.